Importancia de la calidad

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Importancia de la calidad

Bajo las condiciones actuales de globalización, competencia, exigencia y competitividad del cliente, es Imposible pensar que una organización pueda triunfar si no está cimentada en la calidad. Esta ya no puede considerarse corno un lujo, ni como un ‘valor agregado”; hoy la calidad es un requisito fundamental e indispensable para que una organización triunfe.

Si se trabaja con el objetivo de mejorar la calidad, la organización reducirá sus costos e incrementará su productividad, logrando ser competitiva, entendiendo la competitividad como la preferencia del cliente.

Al ser competitiva, la organización tendrá permanencia en el mercado, conseguirá la consolidación y/o el crecimiento, y será exitosa. Finalmente, todo debe traducirse en el mejoramiento del nivel de vida del personal que labora en ella y en el de la sociedad en general.

Por lo tanto, la calidad es el cimiento sobre el cual se construye una organización exitosa, y la base para mejorar el nivel de vida de una sociedad.

Fue el Dr. Deming quien inició la aplicación consistente de los métodos de calidad en Japón, 1950, cuando fue invitado por la Unión de Científicos e Ingenieros de Japón (JUSE, por sus siglas en inglés).

Desde el comienzo, Deming hizo hincapié con los empresarios japoneses en que sólo a través del mejoramiento de la calidad podrían levantarse de las cenizas y remontar la enorme crisis en la que estaba Japón en los años de la posguerra.

En su libro “Calidad, Productividad y Competitividad: la Salida de la Crisis’, Deming explica los puntos en los que debe basarse una organización para conseguir mejoras en la calidad de los bienes que ofrece y, por consiguiente, lograr el éxito.

Esta secuencia de hechos fue lo que llevó a Japón a lograr el resurgimiento después de la Segunda Guerra Mundial y, en un lapso de 30 años (1950- 1980) ubicarse en los primeros niveles mundiales en calidad y productividad, mejorando la calidad de vida de su población.

“Si se trabaja con el objetivo de mejorar la calidad, la organización reducirá sus costos e incrementará su productividad, logrando ser competitiva”.

Japón escuchó y puso en práctica las enseñanzas de Deming; no así las empresas y organizaciones de Occidente. El resultado podemos apreciarlo el día de hoy. Japón, de ser un país hundido en la miseria de la posguerra, logró alcanzar en tiempo récord los niveles de calidad y productividad más altos, con el reconocimiento mundial. La evolución de las organizaciones occidentales no ha sido, ni cercanamente, tan veloz.

Lo que para Occidente son hoy ‘nuevas tendencias’ al hablar de organizaciones inteligentes, trabajo en equipo, capital humano, capital intelectual, entre otros conceptos que se escuchan como modas administrativas, para los japoneses son conceptos básicos que llevan aplicando desde hace varias décadas, a través de la administración participativa con la aplicación de los Círculos de Control de Calidad y otros métodos de trabajo en equipo sistemático, esquemas de planeación participativa -como el Hoshin Kanri-y la administración de las organizaciones a través de laCalidad: TQM (Total Quality Management).

Básicamente, lo que Occidente ha descubierto en los últimos años es que la organización debe aprovechar al máximo las experiencias, capacidades, habilidades y conocimientos de quienes la Integran; que la organización, para tener éxito, debe estar orientada hacia el cliente; que la organización debe considerarse como un todo para funcionar eficaz y armónicamente; que la participación y el trabajo en equipo es la mejor manera de administrar una organización y hacerla desarrollarse; y finalmente, que debe considerar el mejoramiento de la Calidad como un objetivo estratégico y fundamental para lograr el éxito.

Estos principios son el pan de todos los días para gran parte de las empresas y organizaciones japonesas desde hace poco más de medio siglo. La calidad es, sencillamente, la razón de que Japón haya logrado, en menos de 30 años, salir de una terrible crisis y colocarse entre las primeras potencias económicas del mundo.

Podemos entonces concluir que la calidad es la base para el desarrollo y el éxito de una organización. Y lo más importante, sólo teniendo organizaciones exitosas una nación puede salir adelante, procurando un mejor nivel de vida para sus habitantes. He aquí, sin duda, la enorme importancia de la calidad.

Por: Gerardo Vela Monforte

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Gerardo Vela Monforte

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